Hacia una cultura de pensamiento líquido

“Lo que hoy funciona, mañana puede no funcionar”. Esta frase, que seguramente viene de larga data, se hace cada vez más actual en el marco de un mundo dinámico y extremadamente cambiante.

No importa en qué rubro profesional nos desarrollemos, todos estamos cada vez más inmersos en el constante cambio y una creciente incertidumbre de futuro.

Este mundo nos exige generar una cultura de adaptación al cambio, no porque renovarse esté de moda, sino porque realmente la actualidad nos devora si no entramos en el “Modo cambio”.

Si bien habrá infinidad de maneras de adaptarse a esta nueva realidad, para tratar de acercarnos a ella desde PIMOD trabajamos en base a lo que llamamos FILOSOFÍA DEL PENSAMIENTO LÍQUIDO.

Esta filosofía si bien nosotros la aplicamos a lo publicitario, a la creación de campañas y estrategias publicitarias, creemos que puede ser aplicada a cualquier tipo de actividad humana y profesional. Es una postura.

Pero ¿qué es el pensamiento líquido? Es la capacidad de formar ideas relacionadas unas con otras, que buscan resolver un problema basadas en un gran concepto estratégico y general y que se adaptan para su ejecución a distintas formas.

Una idea líquida “fluye” por distintas vías, amoldándose a diversas realidades pero sin nunca perder la esencia madre de la idea original.

Es como imaginar una gran cascada que a medida que baja se va filtrando por distintos recovecos y tomando distintas formas y causes.

Para entender este concepto vale el paralelismo con una conocida escena de la década de los 70 en la que Bruce Lee describe cómo debe ser un luchador:

“You must be shapeless, formless, like water. When you pour water in a cup, it becomes the cup. When you pour water in a bottle, it becomes the bottle. When you pour water in a teapot, it becomes the teapot. Water can drip and it can crash. Be water, my friend.”

“Quédate sin forma, como el agua. Ahora pon agua en una taza, se convierte en la taza. Ponla en una tetera y se convierte en la tetera. El agua puede fluir o trepar o gotear o estrellarse. Sé como el agua, amigo.”

De la misma forma que Bruce Lee describe a un luchador es como podemos describir la liquidez de una idea y del pensamiento.

En lo estrictamente publicitario una idea puede tener distintas ejecuciones que busquen ser igualmente potentes en los diferentes medios: televisión, radio, un posteo de redes sociales o una acción en punto de venta. Digamos que las ideas deben ser versátiles para ser ejecutadas en cualquier medio.

En la era digital de hoy las redes sociales permiten potenciar esta liquidez. Cuanto más líquida es una idea más usuarios generan contenido en torno a ella, crece la interacción y más se comparte el contenido. Pero esta liquidez no es propia del mundo digital, es una liquidez que trasciende a cualquier medio y que parte desde una cultura organizacional.

En esa liquidez es el consumidor quien elige de qué manera quiere recibir el contenido. Tendrá forma de tuit, de video, de folleto, de cartel en vía pública, de mensaje de Whatsapp. Él elige el cómo, el cuándo y hasta el porqué. Esto hace que las agencias de publicidad debamos concentrarnos principalmente en el qué. O sea en el contenido, en la sustancia que luego tomará distintas formas.

Por último, trabajar en base a una Filosofía de Pensamiento Líquido debería ayudar a las empresas y organizaciones a ser adaptativas al cambio y orientadas a crear nuevas ideas que siempre pongan al consumidor en el medio de la estrategia. Esto no es propio de las agencias de publicidad. Es algo que aplica a cualquier tipo de negocio y organización.

La Filosofía del Pensamiento Líquido es nuestra creencia en PIMOD y nuestra vocación hacia la mejora continua.

Pablo Buela, Director General.


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