El GIF, la evolución del MEME

Desde sus inicios, internet es una plataforma en la cual los usuarios tienen un papel preponderante, ya que cambió la concepción de las personas como meros receptores de mensajes impartidos por los medios masivos de comunicación, a verdaderos partícipes en la construcción de la realidad.

Esto ha sido potenciado de manera exponencial en los últimos años con el surgimiento de las redes sociales, que han marcado un antes y un después tanto en las relaciones interpersonales como en el flujo de información en la red, presentando cada día más contenidos generados y compartidos por sus propios usuarios, y estableciendo diferentes códigos de comunicación que se vuelven el lenguaje que se maneja dentro del medio.

Existen muchísimos diferencias culturales e idiomáticas en el uso de estos códigos. Nosotros cuando chateamos nos reimos “jajaja”, los que hablan en inglés “hahaha” y los brasileños usan “kkkkkkk”, por ende es muy difícil crear un lenguaje universal que englobe a todos bajo el mismo símbolo.

Cuando hablamos del ser humano podemos decir que no existen imposibles y en este caso no es la excepción, un día apareció el MEME. Éste término fue acuñado por Richard Dawkins en el libro “The Selfish Gene” en 1976, y se define como una “unidad de transmisión cultural o una unidad de imitación”. Básicamente, para los usuarios de internet, es una imagen que incluye un pie de foto, expresando diferentes actitudes, estados de ánimo, tendencias o chistes de tono de parodia referidos a un hecho en particular. Esta imitación y transformación de la realidad se convierte en un contenido altamente compartible en las redes sociales, ya que es generado desde los usuarios para los usuarios, por ende son ellos mismos quienes marcan las tendencias y generan los temas de debate.

 

Pero como pasa generalmente, todo evoluciona. Gracias a que cada vez las computadoras permitieron manejar una mayor cantidad de información surgieron alrededor de 1987 los GIF (Graphics Interchange Format). Estos gráficos son pequeños videos o recopilaciones de imágenes a modo de animación, que permiten obtener un archivo de video fácilmente intercambiable, ya que su tamaño es muy pequeño gracias a la compresión. De esta manera, a modo de ejemplo, podemos realizar un recorte de unos pocos segundos de una película convirtiéndola en un símbolo que exprese al igual que en el MEME, una situación que pueda ser generalizable, una actitud frente a una cosa o una sensación que se pueda expresar brevemente en imágenes.

Gracias a que tanto Facebook, Twitter como Instagram soportan este formato, es que vemos tantos GIF al scrollear con el mouse en cualquiera de estas redes sociales. Esto puede ser visto como una oportunidad de branding para las marcas, ya que se están habilitando posteos patrocinados que soportan este tipo archivos, abriendo una puerta enorme primero por el atractivo visual que poseen y segundo por lo más importante, hablan en el “idioma” en que se comunican los usuarios. No es lo mismo prestarle atención a un comercial que dura 1 minuto y medio, que transmitir un mensaje efectivo en unos pocos segundos, logrando un impacto potente que no derive en una interrupción en el flujo del usuario, cosa que automáticamente traería disconformidad frente a la pauta.

El GIF está de moda y hay que aprovecharlo al máximo, ya que no sabemos cuál será el próximo paso que darán los usuarios en términos de comunicación y si en realidad será redituable para las marcas. El 2016 ya se viene con todo y no podemos quedar atrás en la carrera de la innovación, porque si perdemos la conexión con el lenguaje que el propio medio marca, estamos yendo solos y varados hacia nuestro hundimiento.


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